Blancanieves

En el Palacio del Rey la hermosa Blanca Nieves juega con las palomas mientras trabaja en la casa por orden de su malvada madrastra, la Reina, y sueña con encontrar a su Príncipe ideal.
Todos los días la malvada Reina le preguntaba a su espejo quién era la más hermosa y el espejo siempre le respondía que ella lo era. Sin embargo, ya se sentía amenazada por la belleza de Blanca Nieves y por eso decide enviar a un cazador para matarla en el medio del bosque, pero el cazador en cambio le advierte que huya y así lo hace hasta caer dormida, soñando nuevamente con su Príncipe.
Al despertar se encuentra en medio de los animales del bosque: pajaritos, conejos, ardillas, mapaches y venados que bailan con ella y luego la llevan a buscar un lugar dónde vivir. Entre tanto, en una mina cercana, los 7 enanos terminan su trabajo del día y se preparan para volver a casa.

Acto II

Blanca Nieves y los animales llegan a una cabaña pequeñita y se dedican a ordenarla y limpiarla hasta que, muy cansada, ella se duerme y los animales regresan al bosque. Mientras tanto, en el Palacio, la Reina descubre que Blanca Nieves no ha muerto, pues el espejo le dice que ahora la joven de piel blanca y labios rojos es la más hermosa.
Entonces decide ella misma ir a buscarla y matarla, convertida en una anciana pordiosera. Al regresar los enanos a la casa, encuentran asustados a Blanca Nieves, pero quedan asombrados con su belleza, cada uno se presenta y bailan con ella y deciden que se quede viviendo en la cabaña.
Al día siguiente los enanos se van a la mina y llega una anciana humilde a tocar la puerta pidiendo agua. Blanca Nieves la deja entrar y la anciana le ofrece una manzana en supuesto agradecimiento por su amabilidad. La ingenua Blanca Nieves muerde la manzana envenenada y cae muerta al suelo. Sus amigos, los enanos y los animales, están velando a su princesita cuando de pronto aparece un apuesto Príncipe que con un beso la despierta, rompiendo el encanto.
Todos celebran en el bosque hasta que Blanca Nieves y su Príncipe deben enfrentarse a la malvada Reina. El Príncipe destruye todos los espejos mágicos, el bien vence al mal y todos vuelven a celebrar en el Palacio